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REVISTA Bajista
SECCIÓN: Más allá del bajo eléctrico
© Cristian Grüner
* por cortesía de Ares Editorial
Título: “El MIDI en el bajo”
ARTÍCULO:
¿Qué podemos hacer con un sistema MIDI instalado
en nuestro bajo eléctrico?
Las posibilidades no son infinitas, pero sí, prácticamente
innumerables.
Vamos a comentar algunas de las más habituales:
-1- Entrar datos a un ordenador, con lo cual podremos, entre otras cosas,
crear una partitura en un Editor de Partituras o una pista MIDI en un
Secuenciador
-2- Controlar un módulo de sonido o un sintetizador
-Entrar datos al ordenador
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El cable midi debe ir enchufando al ordenador.
Si se dispone de una tarjeta de sonido algo especializada (del tipo
Audigy de Creative, Phase de Terratec, MIA de Echo, etc.), esa conexión
se hará al puerto midi de la tarjeta. |
Si se trata de una tarjeta estándar
la conexión se hará al puerto Joystick, mediante un
adaptador.
Este tipo de cable dispone de MIDI IN y OUT, y entrada al puerto de
juegos de la tarjeta.
En la mayoría de casos, la tarjeta de sonido a la que se deba
acceder a través del puerto de juegos, será una tarjeta
genérica, sin prestaciones adecuadas para la grabación
de audio de calidad. Sin embargo, en cuanto al MIDI, funcionará
perfectamente.
Este tipo de conexión es cada vez menos frecuente, debido a
que las últimas tarjetas de sonido integradas, no poseen puerto
Joy Stick. |
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Si deseamos enchufarnos al ordenador, pero seguir escuchando,
al tocar, los sonidos de nuestro módulo (una de las “maravillas”
del midi, es su versatilidad en cuanto a conexiones), simplemente tendremos
que sacar un cable del MIDI THRU del módulo, hacia la tarjeta de
sonido del ordenador. De esa forma, estaremos tocando con nuestro sonido
habitual, y al mismo tiempo, enviando datos midi al ordenador.
Estas son las tres conexiones del MIDI. El funcionamiento
del IN y el OUT es claro: por el IN el dispositivo recibe datos, y por
el OUT los envía.
El THRU es un puerto exclusivamente de salida, que realiza
una copia de lo que entra por el puerto IN, y lo envía como salida
de datos. Es decir, es la conexión adecuada para usar como “puente”,
ya que al no procesar la señal, crea latencia cero. La latencia
es el tiempo de respuesta del módulo desde el momento en que es
emitida la señal, y normalmente, aunque se mida en milisegundos,
existe.
-Crear una partitura
Una vez que consigamos entrar datos al ordenador, se nos habrá
abierto la puerta para dos de los procesos más habituales e interesantes
que nos suministran los programas midi: Editar partituras y secuenciar.
Para crear una partitura, en prácticamente cualquier editor actual
de calidad aceptable, lo único que tenemos que hacer es crear un
documento en blanco y comenzar a tocar, habiendo ejecutado alguno de los
modos de grabación. Como si de magia se tratase, lo que vamos tocando
irá apareciendo en la pantalla, y cuando acabemos, podremos hacerle
las modificaciones y retoques que generalmente requiere, y guardarlo.

En la imagen vemos la ventana principal de Encore con
varias de sus paletas de herramientas desplegadas, uno de los editores
de partituras del mercado de buena aceptación.
También existen otros editores de partituras de muy buena calidad
como Finale, Sibelius o Vivaldi Gold. Este último, está
fabricado por Allegroassai, una firma italiana responsable de Amadeus
y Amadeus-Opus, dos editores de partituras en castellano, de excelente
calidad y aceptación, que desaparecieron del mercado hace unos
años, seguramente debido a la fusión de Allegroassai con
Vivaldi, pero dando esto lugar a la aparición de Vivaldi Gold,
homólogo de Amadeus-Opus, y Vivaldi Plus, homólogo de Amadeus.
Ambos con excelente relación calidad-precio.
El precio de un programa bueno, de estas características, oscila
entre los 100 Euros de Vivaldi Gold y los 600 de Finale, una diferencia
que en parte tiene que ver con las prestaciones y fiabilidad del software,
y en parte con las “marcas”.
La mayoría de estos programas, aparte de la grabación
en tiempo real, tienen otras opciones, que facilitan la escritura de pasajes
difíciles, por ejemplo, si seleccionamos una semicorchea en la
paleta de notas, y luego tocamos 4 notas, aunque sea con espacios de 5
minutos entre cada una de ellas, las 4 notas aparecerán escritas
como semicorcheas. (se trata de un modo de grabación específico)
Pero lo principal a tener en cuenta es que, grabando en midi, la velocidad
(el tempo) de la toma no importa, podemos grabar una parte a 40 BPM (Pulsaciones
por Minuto), y reproducirlo luego a 120, y sonará exactamente con
la misma afinación. Lo que hemos hecho es grabar nuestra interpretación
en midi, y esta puede ser tratada bajo todos los parámetros que
admite el protocolo. Puede ser transportada, cambiada de tempo, copiada,
pegada, multitud de parámetros de cada nota pueden editarse individualmente
(volumen, ataque, duración, ubicación, reverberación,
varios efectos, etc.), y evidentemente, también podrá ser
reproducida con cualquier sonido.
Todas estas posibilidades, nos llevan más al terreno de los secuenciadores
que de los Editores de Partituras.
El Secuenciador es una de las herramientas básicas de la Informática
Musical.
Se trata de programas especialmente diseñados para la creación
de eventos musicales.
Permiten la creación de varias pistas melódicas, armónicas
o rítmicas, que pueden ser tratadas, editadas y reproducidas de
forma individual o simultánea.
Es decir, es un programa creado para la composición. Desde el punto
de vista del bajo, siempre deberemos recurrir a un teclado cuando queramos
secuenciar una progresión de acordes, realmente, aconsejo a cualquier
bajista esta forma de hacerlo, ya que es más difícil tocar
un voicing de teclado en el bajo, que en el teclado, aún siendo
bajista (recordemos el truco de grabar más lento).

Ventana principal de Cubase SX la última
versión de Cubase, de Steinberg
Los archivos midi son increíblemente livianos, un tema con todos
los instrumentos y muchos controladores midi (pitch, modulation), puede
pesar apenas 50Kb, mientras que el mismo tema grabado en Audio, pesaría
sin duda más de 1Gb.
Sin embargo, hoy día, los ordenadores manejan el audio con una
soltura considerable, y 1Gb ya no asusta a nadie, con lo que la gran diferencia
en el tamaño de archivos midi con respecto a los de audio ha dejado
de ser una ventaja importante para el midi.
En lo que respecta a la secuenciación midi, no debemos olvidar
que, en el fondo, es un lenguaje de programación, por mucho que
podamos entrar datos con un teclado, una guitarra, un bajo, o una batería
(todos ellos instrumentos con capacidad para enviar datos midi), en el
momento de editar esos datos, estamos programando.
Por tanto, disponemos de versatilidad total. En el Audio, por mucha capacidad
de edición que tengamos, siempre partimos de una toma real, de
una materia prima que podrá cambiar mucho su forma, pero que siempre
mantendrá la misma esencia, en cambio en midi podemos ir haciendo,
a lo largo del desarrollo de nuestra composición, innumerables
cambios en una parte midi, cambios sutiles, que van tejiendo la red que
une esa línea con las de los diferentes instrumentos.
Con lo que llegamos a la más importante aplicación del midi
en un secuenciador: la composición.
El midi es el lenguaje informático más adecuado para la
composición musical, sin desmerecer muchísimos otros métodos,
pero para aquel que disponga de esa tecnología (relativamente barata),
y “sintonice” con esa forma de trabajo, el midi ofrece por
bajísimo precio, una orquesta completa para ir escuchando en tiempo
real cómo suena nuestra composición.
Como todo lenguaje, requiere una cierta sofisticación en su uso
para ser atractivo.
Los midis tienen fama de sonar mal, de ser machacones, pero eso no es
culpa del protocolo midi, sino que quienes lo usan, más o menos
como la televisión, que es un gran invento, y sería fantástica,
si no fuera por la programación. Es decir, en ambos casos, cuando
se programa mal...no hay nada que hacer.
Programar bien un midi es muy trabajoso, tedioso, como todos los lenguajes
de programación, pero para aquellas personas pacientes, capaces
de insistir horas sobre pequeños detalles, y percibir el cambio
global que se va dando con la suma de todos ellos, es un mundo apasionante.
-Controlar un módulo o sintetizador
La cantidad y variantes de módulos y sintetizadores que existe
en el mercado es incontable. Similar a la informática en general,
se trata de un mercado en el que constantemente están apareciendo
nuevos productos, nuevos sonidos, nuevos aparatos.
Existe gente que se dedica exclusivamente a crear sonidos para módulos
y sintetizadores. Se trata de un trabajo con el sonido en estado puro,
bastante lejano del que hace un músico.
Para separar, aunque sea un poco a “grosso modo”, los módulos
de los sintetizadores, podríamos decir que un módulo es
en general aquel que dispone de varios sonidos, con cierto grado de edición
(modificación) de los mismos, y normalmente con bancos de usuario
que son puntos de memoria vacíos donde el usuario puede almacenar
sus propios sonidos, generalmente, procedentes de la modificación
de alguno existente.
Un sintetizador, en cambio, es más bien el aparato (o software)
que permite “sintetizar” el sonido, es decir, convertirlo
en una onda física que puede modular y tratar de múltiples
maneras.
Mediante la aplicación de efectos, frecuencias, diferentes capas
de sonido, y el tratamiento de las diferentes propiedades del sonido,
aquellos con el adecuado conocimiento técnico, buen oído,
y buen gusto, lograrán crear, partiendo de cero, un sonido completamente
original.
En la “vida real”, la separación entre
módulos y sintetizadores no es tan drástica, puesto que
los módulos cuentan con muchas propiedades de edición (funciones
propias del sintetizador) y los sintetizadores, suelen contar con una
serie de bancos de sonidos predeterminados de fábrica, que permiten
su utilización como módulo sin necesidad de crear los sonidos
de un banco uno a uno.
| Hoy en día, prácticamente
cualquier dispositivo (teclado, módulo, etc) que disponga de
Midi In ó Out, responderá a la norma General Midi, conocido
con la sigla GM, que deben llevar todos los aparatos que cumplan la
regla. |
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Esta norma hace referencia a la localización de
los sonidos en 128 números de programa preestablecidos, de forma
que si un usuario crea una secuencia y le pone al canal 2 el sonido (programa)
36 para que suene un bajo, siempre que lo reproduzca en un aparato GM
en el sonido número 36 habrá un bajo. Dentro de la secuencia,
deberá haber un dato midi llamado “Program Change”,
que informe al reproductor qué sonido debe poner en cada pista.
Por tanto, esta referencia no es especialmente importante para usar el
módulo como generador de sonido, pero sí para secuenciar.
Una norma que vino a ampliar la GM es
la GS (General System), promovida por Roland.
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Las dos aportaciones principales de esta norma, cuya
sigla GS deben llevar todos los aparatos que la cumplan, son dos:
1- incorporación de efectos (reverb, chorus, etc.)
2- Subdivisión de los 128 programas en bancos internos, con la
finalidad de obtener nuevos sonidos.
En los módulos con esta norma, encontraremos dentro
de cada programa, bancos internos con diferentes sonidos.
Así, por ejemplo, en el programa 1, que es el sonido de un piano,
podremos seleccionar aún dos bancos internos que contienen los
sonidos Piano1w y Piano1d.
Desde el módulo, normalmente se accede a estos sonidos de forma
directa, mediante su nombre, o un número interno de identificación,
pero desde el lenguaje midi, debe ser llamado mediante una combinación
del Program Change, que selecciona el número de programa (1 en
este caso), con el Control Change BankSel, que selecciona el banco interno
dentro de ese programa.
Una forma sencilla y asequible de probar un sintetizador,
es controlar con un instrumento midi algún sintetizador por software.
Reason es un soft muy adecuado para realizar esta prueba, ya que su principal
prestación son los sintetizadores de que dispone.
Subtractor y Malmstrom, los dos sintetizadores
de Reason.
Por razones de espacio, no entraremos en los detalles
de este proceso, pero partiendo de la base de que hayamos conseguido entrar
datos midi al ordenador, solo necesitaremos abrir Reason, crear un dispositivo
SubTractor (sintentizador analógico) o Malmstrom (Sintetizador
granular), y estaremos en condiciones de controlarlo mediante nuestro
instrumento midi, es decir, podremos ir tocando y modulando el sonido
con todos los parámetros de estos sintetizadores.
| Rebirth es otro programa que dispone de un excelente
sintetizador (en realidad son dos, pero es el mismo dispositivo repetido,
el TB-303 de Roland). |
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Para probar un módulo hardware (físico),
podemos enchufarnos vía midi a cualquier teclado, incluso los teclados
“caseros” con ritmos, suelen ser General MIDI y disponer de
midi IN y OUT.
Para los entusiastas del sonido, y de hilar fino en ese
sentido, el trabajo con un sintetizador, puede ser apasionante. Las posibilidades
creativas son absolutas, prácticamente no hay límites.
Existe aún una fuente de recursos inestimables para un grupo que,
por cualquier motivo, toque sobre una secuencia midi, ya que la mayor
parte de controles del sintetizador pueden trabajar en tiempo real si
reciben órdenes midi, es decir, podemos procesar un sonido, mientras
lo estamos utilizando, o mejor dicho, enviarle la automatización
del proceso desde una secuencia midi, o una sincronización de programas.
Aunque en algunos momentos se haya vuelto complicado,
esperamos con esta nota, haber mostrado algunas de las posibilidades del
midi en general, y de las posibilidades que nos puede dar contar con el
en nuestro instrumento.
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